CAMINO A CASA ~ Cómo hacer de un día normal algo excepcional.

Todos los días a la salida del trabajo me espera una largo camino a casa. Son 40 minutos a pie para cuestionarme lo que quiera; sí, lo que quiera. Aunque normalmente está centrada en por qué empecé tan tarde las clases de manejo en Inglaterra. Por qué no me decido por la bici… Pero si ya lo pensé y no hay lugar donde dejarla en casa, y subirla y bajarla del tren parece complicado. Además, si llueve todo el tiempo. Y qué clima de porquería hay acá, eso que estamos en Julio ya… Pero que lindo que es cuando cruzo el puente en Poole y cae el sol sobre el agua, y los veleritos con “gente de bien” se pasean, o los del equipo de remo están de practica.

Camino a casa

El Twin Bridge en Poole que cruzo todos los dias.

Otras veces mi monologo interno va más centrado en qué hay que comprar para la cena, o mirando la hora a cada minuto y apresurando la marcha porque se me va el tren y sino son 27 minutos de espera al próximo. No veo la hora de llegar a casa, sacarme el disfraz de oficinista y relajarme. En ocasiones uso el trayecto para mandar mensajes de audio por WhatsApp. Pero, en la gran mayoría de los días me entretengo con mis dilemas y contradicciones internas, llevándolas de un lado a otro, como si fuesen parte de las cosas que encontrarás en mi cartera.

La cara que llevo cuando voy inmersa en mis pensamientos

La cara que llevo cuando voy inmersa en mis pensamientos

Un día el recorrido se volvió diferente. No puedo recordar qué era lo que pasaba en mi cabeza ese día. Tomé la misma ruta que el lunes, la misma que el martes. Era miércoles. No sé si andaba preocupada, sensible, fastidiosa o llena de energías. El asunto es que caminaba con mi celular en la mano, calculando si iba a llegar a tiempo para el tren de regreso a casa y de repente veo que un auto viene a alta velocidad, frena de golpe, el conductor se baja y empieza y discutir con una parejita de adolescentes. Yo había divisado a los chicos antes, al cruzar el puente, iban por la vereda de enfrente casi paralelos a mí.

Algunos días el trayecto es más bien así

Quienes me conocen saben que no soy de los que prestan demasiada atención por la calle, soy de ir muy embobada en mis pensamientos, casi mirando al suelo y con paso cortito pero conciso. Sin embargo, cambié mi paso a super lento mientras trataba de dilucidar qué pasaba. La chica estaba a los gritos de “Por favor no” y en puro llanto. Al chico no lo podía casi escuchar pero al pelado que se bajó del auto se lo escuchaba bien fuerte y enojado, aunque seguía sin entender qué pasaba. La secuencia comenzó a mitad de cuadra y para cuando llegué a la esquina no había mermado la situación sino que se volvía más violenta. Sentí un impulso que me hizo retroceder, sin vacilar, como si les hubiese dado una oportunidad y el tiempo se hubiese acabado. Llegué a mitad de cuadra, y la joven empezó a gritar “voy a llamar a la Policía, voy a llamar a la Policía” mientras hacia de escudo humano para el señor no depositara su furioso puño cerrado en la cara de ese adolescente. Le ofrecí de llamar y en cuanto me vio me imploró ayuda. Listo. Ya estaba absolutamente involucrada en esto, había que seguir. Mientras cruzaba a la vereda de enfrente, el señor pelado me empezó a gritar, diciéndome que no me meta, que ella es su hija y que él puede hacer lo que quiere. Sentía que mi tono de voz fluctuaba cual púber en pleno desarrollo, pero traté de sonar lo más determinante, segura, y amenazadora posible diciéndole que si tenían un problema esa no era la forma de resolverlo, que estaba actuando de manera muy violenta y que si seguía así iba a llamar a la policía. El joven que estaba a punto de ser atacado asintió con su cabeza mis palabras, no tanto como signo de aprobación sino como un pedido de suplica, de ayuda; parecía que él no había hecho nada para estar en esa situación. La actitud del hombre se volvió más soberbia y pedante aun, me desafió a que no llamaría y aquí estoy contándoles lo que pasó la primera vez que llamé al teléfono de emergencias para la vida real.

Cuando marcas las tres cifras, toda la pantalla del teléfono se pone roja, dando la clara señal de que esto no es joda, mejor que sea algo serio. En seguida te preguntan: ambulancia o policía. Me temblaban las manos: policía. Acto seguido un gentleman inquiere cómo puede ayudar. Tuve que respirar profundo para tomar coraje y estar segura de lo que iba a decir: necesito que envíen un patrullero.

Sí, la pantalla se vuelve ROJA. No lo intenten en sus casas si no es que realmente necesitan asistencia.

– Necesito que envien un patrullero.

– ¿Cuál es la situación?

– Hay un hombre muy agresivo peleando con un pareja de adolescentes, se están por ir a las piñas. Y la chica está llorando.

– ¿Y dónde están?

– Estamos en Poole, pasando el puente. Lo siento oficial, paso caminando todos los días por acá pero no sé el nombre de la calle.

– Descríbame la zona.

– Estamos enfrente de donde se venden los autos Jaguars, seguro que sabe dónde.

– O.k., estamos enviando gente al lugar. Digame la descripción del hombre violento.

– Uh, soy muy mala para describir. Digamos 1.85 metros (porque genéricamente les asigno esa altura a todas las personas con las que tengo que elevar la cabeza para hablar), pelado, un poco regordete (espero que no me este escuchando), de pantalón y chomba negra con una pequeña inscripción en rojo (eso fue fácil, seguro que me darían todos los puntos por esta respuesta).

– Perfecto ¿Cuál es la matricula del auto?

Estaba a punto de dársela omitiendo la primera letra porque el Sr. Regordete estaba parado enfrente del auto y me impedía ver la primera letra pero tome coraje, y como si fuese momento posible de hacerse la boluda, caminé con el teléfono en la oreja hasta llegar a la parte de atrás del auto y le pase al oficial matricula, color y marca.

– Los oficiales ya están por llegar a la zona. Los tenemos identificados en las cámaras de seguridad. ¿Usted sigue ahí con ellos?

– Sí.

– O.k., quédese ahí, la policía está por llegar. Gracias por llamarnos.

Mientras tenía la conversación mas amigable y amena que he tenido con un oficial, el señor violento seguía apoyado en su auto, cruzado de brazos y a los gritos preguntando si la policía iba a venir o qué. No estaba segura si iba a poder lidiar con él ni por cuánto tiempo. El hombre se empezó a acercar hacia mí una vez que puse el teléfono en mi bolsillo. Y ahí, cuando empiezo a dar unos pasos para atrás, veo las sirenas de los patrulleros y me tranquilizo. Estamos todos a salvo. Creo.

Inmediatamente separan al señor, lo llevan a un costado y lo empiezan a indagar. Una oficial mujer trata de entablar conversación con la joven que llora en el suelo mientras otra tiene que intervenir y librar al joven de la tía de la chica, que llegó al mismo instante que la policía y que estaba a los gritos con el pobre muchacho.

Yo parada ahí, observando, sin hablar con nadie. Intentando entender qué pasaba ¿Se iban a llevar al hombre detenido? ¿Por qué se estaban peleando? La chica no paraba de llorar y temblar, estaba aterrorizada de su padre.

De pronto, una oficial viene a mí y me empieza a tomar declaración. Ingenuamente le explico cómo fue que intenté ver qué pasaba, y que me pareció que si no intervenía iba a terminar mal el pobre chico. Que, además nunca se sabe, si es algo serio o no, que preferí llamar ante la duda. Que se me eriza la piel al pensar en violencia de género. La mujer policía se limitaba a preguntar y escribir en su libreta. Tomó mis datos personales y me arrepentí cuando dije que era argentina y no italiana porque no tenia documentos conmigo avalaran mi estadía. Tuve que esperar a que el oficial a cargo me diera el o.k. para irme ¿Habrán chequeado mis datos o antecedentes? Me acerqué a la joven que seguía en el piso y le dije:

– Nunca tengas miedo de pedir ayuda.

Y me fuí, con el pecho infladito no les voy a mentir, a tomar el tren de cada día, sabiendo que ese día yo había puesto mi micro – mini granito de arena en el mundo.

 

 

YAPITA

Lindas palabras, lindo Galeano

 

3 thoughts on “CAMINO A CASA ~ Cómo hacer de un día normal algo excepcional.

  1. PATRICIA MENDEZ

    muy bueno como todo lo que escribis desde el corazon!!!

     
  2. Caro

    Me encantó yonis! muy grosa

     
  3. Anónimo

    Excelente!!!!! Y como canta el Negro Rada …puso el pecho y ganó el amor Chau agresor!!!!!

     

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