EL CLUB DEL FRACASO

Te lo he dicho tantas veces ya pero, siempre parece ser la primera vez. Con cada fracaso se siente que se empieza de cero. Los mismos miedos, las mismas preguntas, las mismas promesas, la misma parálisis.

El 5 de marzo de 2016 habías declarado el inicio. Decidiste saltar y empezar el capítulo I ¿ Y dónde estamos ahora? Otra vez en el borde, mirando hacia el abismo. El año que pasó te propusiste arrancar y poco lograste. Siempre las mismas excusas: el trabajo, la casa, la distancia, el clima, el recolector de residuos o las hojas de otoño. Te habías propuesto dar el salto pero el envión se fue perdiendo, y poco avanzaste.

Otro que sufre de miedo al fracaso

Otro que sufre de miedo al fracaso

No te preocupes, no te vengo a sermonear con todo lo que te comprometiste y no hiciste. Estamos hechos de humanidad, y la humanidad nos hace débiles a veces. Razonar es lo que mata al hombre dicen por ahí. Creo que vos tenés bastante de ese problema: racionalizar. Buscar excusas, falsas prioridades, impostergables, ponerte a pensar. Además pareciera que ahora esta de moda y todos hablamos de procrastinar y leemos estudios, notas, o cantidad de pavadas que fijan más y más este diabólico término en nuestra rutina. Silenciosamente nos están adoctrinando a procrastinar, porque pensar arruina. Sí, eso que a otros hace fuertes e invencibles, a vos te debilita. Te deja vulnerable, frágil como una hoja mojada. A un libro pasado por agua sabemos que si no lo abrimos no se secará. Sin embargo, al hacerlo, corremos el riesgo de romper algunas de sus páginas humedecidas hasta el llanto. Pegadas unas a otras como quien se aferra a las piernas de sus padres, o a un árbol.

fracaso

¿Quién no se da unas vueltas por este universo?

Pensar hace mal

Dejá de pensar. Y con eso me refiero a dejar de ordenar, de limpiar, de perder tiempo en internet, de comer para evitar pensar, de dormir con la excusa de reflexionar. Perdoname la sinceridad pero racionar a la gente como vos no la lleva muy lejos. Pensar en tu caso te distrae, te desorienta y confunde. La racionalidad esta sobre valuada. El humano es creativo por naturaleza pero luego la embarra cuando se vuelve racional. En tu caso, sabés bien ya que la única manera de procesar la cosas es ejecutarlas. Así, como yo, con la lapicera entre los dedos y el papel corriendo debajo de ellos. A fluir más, que vos entendés cuando la mano se mueve, con el roce de la tinta en el papel. No hay otro modo de expresarse, es como desangrarse en tinta.

De mis procastinaciones favoritas

De mis procrastinaciones favoritas

Por fin, más claro imposible. Eso que hace años venís persiguiendo; tu tono, esencia, ritmo, estilo, voz, silencio. Es eso, es tinta y sangre. Aunque suene a poeta maldito, o romántico renacentista; por dramático que parezca es así. Es vida y muerte, es dicotomía constante. Sentís que en cada palabra plasmada vas dejando algo de ti, algo sale de tu propio cuerpo, como un pájaro que rompe cascarón y vuela. No lo ves, pero algo te deja, algo se va y algo queda, algo vive y algo muere.

Es que cuando la mano agarra la lapicera, la sangre se alborota y la tinta comienza a esparcirse en el papel como si fuese un ejercicio mil veces ensayado, como si lo hubieses hecho ayer o practicado unos cuantos años. Es tinta y sangre porque duele. Porque a veces cuesta desprenderse, es difícil soltar ciertos párrafos, que se juntarán con otros, que llenarán un hoja, que serán pájaro.

¿Qué harías si supieras que no vas a fracasar?

¿Qué harías si supieras que no vas a fracasar? Hazlo ahora.

Sin embargo, a veces en tu actuar pareciera que te vendaras los ojos y quisieras escribir. ¿Por qué? ¿Por qué pensar y no sentir? Mejor callar y escribir. Tinta y sangre están en tu naturaleza. Tenés que meditar menos y sentir más. Dejar que tu boca calle y tu mano hable. Ella sí sabe dirigir la orquesta de emociones que encerras. Dejala ser y te va a sorprender, dejá de tenerla cautiva y pasará a tenerte cautivada. Hazle un lugar en tu mesa de luz, en tu cartera, en tu escritorio, en tu trabajo.

El año pasado te propusiste triunfar y no lo lograste. Este año te propongo algo diferente, te sugiero el fracaso.

Ni pensar, ni creer. Sentir. Es todo

El club del fracaso

Las reglas para entrar en este club son bien simples. Proponerse algo, y lo más seguro es que no lo logres. Pero lo lindo de este grupo es llenarse de fracasos. Porque eso implica que lo intentaste, te arriesgaste, apostaste todo a algo y perdiste. El error puede que duela un poco, sobre otro al principio, pero se aprende de ello, del primer fallo, del segundo, del tercero. Pronto vas entendiendo que perder te deja algo más valioso que ese sabor amargo en la boca, te deja la sangre en el ojo. En otras palabras, te recuerda cuánto deseas algo. El miedo a la derrota es sólo la punta del iceberg, hay mucho más en juego debajo de ese rechazo.

Los comienzos de este Club del Fracaso

Los comienzos de este Club del Fracaso

La conquista del primer fracaso te dará la energía de enfrentar el siguiente. De mejorar ciertos puntos débiles, de redoblar expectativas. De seguir añorando ese premio en la cima del podio. Y así pronto entrarás en este delicado oficio de coleccionista de fracasos, te perfeccionarás y refinarás. Tu trabajo alcanzará otros niveles que convencerán al más exigente, tu. Porque creciste en la derrota, y estás en íntima relación con ella. Aprendiste bien a diferenciar qué es un fracaso y qué no. Llegará un día en que verás tus obras y te darás cuenta de que no hay desperdicio en ellas. Y tu experiencia te dirá que si no es fracaso, es victoria. Entonces lo lograste, haz vencido a ti mismo y al miedo al rechazo. A no olvidar la lección, el éxito sólo viene después de muchos tropiezos. Por eso hay que seguir caminando y gastando suela, llenándonos de barro, aunque caigamos. Porque no hay logro sin caídas.

En definitiva, lo que quería decirte con este carta es que este año quiero que te propongas llenarte de frustraciones. A intentarlo, practicar, probar, fallar y volver a probar, no bajar ya los brazos. Este año Yohe querida, te invito a que fracasemos juntas, una y mil veces,o todas las miles que sean necesarias.

P.D.: Acá te dejo un link para que te mandes una carta al futuro, así no te olvidas de las cosas que tenes pensadas para vos en unos años.

P.D.2: Yo ya vengo coleccionando unos cuantos desde el 2017. A puro orgullo, y espero que vos tengas alguno para compartir entre los comentarios 😉

P.D.2.: Si aún tenés dudas de si unirte al Club del Fracaso o no, mirate esta charla TED Talks que explica mejor que yo qué hacer con tus fracasos. No tiene desperdicio.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>