LOS TALENTOS

Por lo general, son los adultos quienes se dan cuenta de los talentos que los niños poseen: si son buenos en algún deporte, si tienen habilidades para la música o danza, si sus talentos radican en el arte o en las matemáticas. Pero esto no fue casualmente lo que ocurrió en el caso de Marcos, pues pasaron muchos años hasta que su talento fue descubierto por los adultos. Es que la imaginación de los chicos puede representarse de muchas maneras. Algunos en sus primeros años apelan a los amigos imaginarios, otros se pasan horas jugando a los astronautas, otros dibujan cerdos alados y hadas con dos cabezas, pero él no hacía ninguna de estas cosas con su creatividad. Marcos divagaba, y entre divague y divague, le fue encontrando cierto regocijo en el asunto y se dio cuenta de lo bueno que era para eso.

Todo había comenzado cuando volvió de unas vacaciones en la montaña con sus primos. Al relatar las aventuras a sus amigos digamos que, tergiversó un poco los hechos, entre lo que fue una simple visita a la casa del Guarda parque a cómo se habían perdido en un bosque con osos salvajes, teniendo que pasar la noche lluviosa dentro de un tronco de árbol caído hasta que el Guarda parque los rescatase a la mañana siguiente. Y ahí es cuando enseñaba airoso la foto con sus primos y el Guarda parque, y todos su amigos lo felicitaban, llamaban a gritos a los otros niños para que escuchen el relato, y Marcos, sonriente, comenzaba a contar de nuevo la historia, agregando cada vez un poquito más de detalle en ella.

Rápidamente captó su talento, era un don. Y expandió su uso hacia los adultos. Pero claro, ellos sabían tan bien como él que no hay osos salvajes en Argentina, así que tuvo que variar en sus relatos y empezó a crear justificaciones de por qué no había hecho su cama, por qué no podía poner la mesa, por qué no tenía consigo la tarea, por qué necesitaba que le compren tal o cual cosa, porque tenía que ir a tal lado. Sus razones eran aceptadas sin contratiempo alguno, una tras otra, eran altamente efectivas. Al único que no podía empalagar con ellas era a Julián, su hermano menor; él lo conocía bien. Había sido su sombra desde que aprendió a caminar y estaba en casi todos los relatos de los que Marcos se jactaba, por lo que fue el primero en notar lo que hacía su hermano mayor.

– Eso que decís son mentiras

– No, no te confundas Juli. No son mentiras, mentir es malo.

– ¿Y qué son?

– Recursos

– ¿Qué son recursos?

– Recursos son los que necesita un escritor para hacer su trabajo. Y yo quiero ser escritor de grande.

A sus 42 años Marcos se encontró con una mujer a la que no amaba más, si es que la había amado, porque pese a las peleas que tenían él siempre sabía salir exonerado de ellas; con un despierto y locuaz hijo del que poco conocía y no sabía disfrutar; un hermano menor del que se había distanciado por ya no sabe cuántos motivos; y una tienda de Pretextos en las que casualmente había pasado demasiados años de su vida trabajando como para dedicarse a su esposa, su hijo, su familia y los pocos amigos que aún tenía. Su pasar económico sin duda era muy bueno, el negocio seguía en constante crecimiento, iba gente de todo el país a comprarle. Marcos era muy bueno en su oficio, sabía reinventar las disculpas, evasivas y subterfugios una y otra vez; tanto que incluso las personas que le compraban no se daban cuenta que ya habían usado esos pretextos. Pero con el paso del tiempo fue sintiendo cierta nostalgia por el pasado, por su juventud; cierto aburrimiento en su trabajo que arrastró por mucho tiempo hasta que se convirtió en un ácido fastidio, en una gran bola de fuego en su estómago, en sus manos y garganta; insostenible. Primero pensó que el tedio se debía a tantos años sin haberse tomado vacaciones porque en su labor siempre es temporada alta y no podía permitírselo. Luego consideró que sería bueno retomar ciertos hobbies, jugar al póker con los muchachos del secundario, pero hacía tanto que no sabía de ellos, desde el casamiento del “Tarta” al que supo no ir. Finalmente había decidió tomarse unos días sin trabajar, ir a algún spa o club de campo con su mujer, pero ella estaba muy atareada con proyectos de los cuales él no estaba ni enterado.

El vacío que sentía internamente lo estaba empezando a consumir, por lo que optó por tomarse definitivamente unas vacaciones, salir por completo de la rutina y sumergirse en otra clase de realidad. Sin duda sería bueno y lo ayudaría a volver con ideas frescas y energías renovadas. Fue así que invitó a su hijo de 9 años a Disneylandia, y para su sorpresa el nene le dijo que eso quedaba a muchos días de viaje en avión, que gastarían mucha plata y además había oído que pronto abrirían uno en Argentina, que mejor esperar e ir al que está cerquita. ¿Qué niño de 9 años rehúsa un viaje a Disney? ¿Qué niño de 9 años rehúsa un viaje a Disney con su evasiva más vendida? Fue recién ahí cuando se dio cuenta de lo lejos que había llegado en su oficio y del perjuicio que causaba. A partir de ese día cerró su tienda de Pretextos, quemó todos los archivos que tenía y llamó a su hermano. Con la voz entrecortada le pidió disculpar por las innumerables excusas que había puesto para no verlo y hacerlos distanciar, pero Julián le respondió que las excusas nunca fueron hacía él, sino consigo mismo, tantos años en busca de recursos, detrás de un escritorio, cuando en realidad él siempre había querido ser un escritor y ya tenía virtudes para serlo. Cortó y se largó a llorar sin palabras de consuelo que valgan.

 

One thought on “LOS TALENTOS

  1. N

    Seeeeeeee

     

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